miércoles, diciembre 27, 2006

Dieciocho

Esta tarjeta collage es la que envié el año pasado por estas fechas. El cielo es un trozo de uno de mis cuadros, los angelitos son de Murillo, la bola florida que sostienen los ángeles es una escultura mía, el trocito de tejado azulado que se ve en primer plano es del museo del Prado (todavía no sabía nada de los acontecimientos que han ocurrido a lo largo de 2006) y la grúa -que estaba allí cuando se tomó el documento- simboliza el presente, indicativo de que el futuro seguirá siendo imperfecto.


Y esta es la tarjeta de este año, a costa de los pensamientos de colores que sorprendentemente siguen en flor en muchos de los arriates del centro de la ciudad.

Las imágenes que aparecen son trozos de cuadros que he dedicado a estas flores pensadas en este año, con ellas -flores- y ellos -pensamientos de colores- envío a todo el mundo mis mejores deseos para el año que comienza y para los amigos además unos buenos abrazos.


lunes, diciembre 18, 2006

Diecisiete

En el año 1998 modelé una menina de bulto redondo con proporciones sacadas de un cuadro de Velázquez.

Realicé un moldeado de escayola para sacar copias de cartón, con la idea de utilizar las esculturas moldeadas como lienzo, para realizar diversos decorados sobre ellas, de manera que cada menina, a través de la pintura, se convirtiera en una pieza única.

Pinté cuatro meninas diferentes que se expusieron en la edición de Flecha de 1999.


Las meninas se fueron vendiendo hasta que quedó esta (supongo que porque está en las nubes)
Cuando en la primavera de 2006 el área de educación del Museo del Prado me encargó una menina de cartón-piedra para las estancias donde se realizan los cursos de iniciación al arte para niños y adolescentes, les ofrecí la posibilidad de llevar esta menina para probar qué tal quedaba en el lugar que estaba previsto para ella, aunque el trabajo de pintura estaba todavía por decidirse.

Así es que esta menina de cartón, que sigue estando en las nubes desde entonces, tuvo el raro privilegio de entrar en el museo de mi mano a unas horas muy tempranas -antes de que se abriera al público- y cumplir uno de esos sueños que he tenido para mi, pasarse en el museo unas cuantas noches, allá la he imaginado algunas veces antes de dormir, deslizándose sobre su base de ruedas que simula un monopatín, paseando en silencio por esas estancias por las que siento tanto cariño.

Cuando la menina recibió el visto bueno de los responsables del museo, realicé el modelo que finalmente se ha quedado a vivir allí.

Elegimos minuciosamente como se pintaría, se basaría en la infanta Margarita del cuadro, es decir el vestido en tonalidades grises con veladuras azuladas y rosas, llevaría unos detalles de colores más vivos en las mangas y en el centro del pecho. Cuando la pintura estaba bastante avanzada, había que resolver el color del pelo, y me parecía que lo que mejor le iba era el azul ultramar y así quedó.

Después de estos hechos extraordinarios, he acuñado el término: "Fe menina" que vendría a ser toda esa serie de acontecimientos paranormales que permiten que después de 27 años yo siga en este propósito no solo de dedicarme a las artes sino de vivir de ellas, la Fe menina sería esa rara y sofisticada creencia en la que viene a basarse mi vida.

domingo, diciembre 17, 2006

Dieciséis

Hace unos meses, recibí del Museo del Prado un encargo bastante especial: debía realizar una menina de bulto redondo para ubicarla, como símbolo del museo, en la estancia donde se imparten los cursos de iniciación al arte para niños y adolescentes.

Tomé este encargo con humildad, más como artesana que como artista. Mientras lo realizaba pensaba que todos los años de oficio que he dedicado a las esculturas de cartón-piedra, resulta que finalmente han servido para llevar a cabo este trabajo inesperado y hermoso.

El 26 de junio era el día en que yo debía entregar mi menina al museo.

A primera hora del día recibí la llamada de una encargada del área de educación pidiéndome que adelantara en lo posible la hora de la entrega, dado que se iba a celebrar un acto solemne a lo largo de la mañana, el acto era la entrega del premio Velázquez a un pintor al que siempre he admirado.

Nunca he agradecido tanto vivir tan cerca del Prado, así que me desplacé hacia allí a toda velocidad. Me parecía un poco surrealista la idea de encontrarme en la puerta del museo con una menina de más de un metro de altura, manifestando mi intención de acceder al interior contando con las medidas de seguridad que se habrían puesto en marcha esa mañana.

Resolví la entrega sin mayores problemas, aunque tuve que contemplar con curiosidad como un perro (que no era el del cuadro de Velázquez) revisaba con poco interés a mi criatura de cartón-piedra.

"Una menina para el museo del Prado"
110 x 100 x 60 cm.
Cartón-piedra policromado.
año 2006
"Menina en la sala LVIII"

domingo, diciembre 10, 2006

Quince

Este año he enviado cinco cuadros a concursos, han seleccionado cuatro, de los cuales dos son de flores y dos de retratos urbanos.

En primavera se celebró el I concurso de pintura figurativa organizado por la Fundaciò de les arts y els artistes, el cuadro seleccionado para aparecer en el catálogo es "La estrella fugaz" del que ya he hablado en la página ocho y que reproduzco aquí para que pose con sus colegas en este retrato de familia.



El segundo fue en septiembre, el Salón de Otoño de Madrid "Tulipa purísima" del que ya hablé también en la página 11.



El siguiente, seleccionado en el Salón de Otoño de A Coruña, es este:



"Cuatro miradas"
Acrílico sobre tabla
80 x 80 cm.

Esta obra formará parte de una exposición itinerante organizada por la Diputación de A Coruña

Luego llegó la noticia del no seleccionado, por parte del concurso BMW. Este concurso tuvo también sus curiosidades.

Cuando llegué a la puerta del local de recepción salió a recibirme uno de los operarios para ayudarme a introducir el cuadro en la tienda, mide 150 cm. de diámetro.

El operario preguntó:

-¿Cuál es la parte de atrás?

He de reconocer que me pilló por sorpresa, uno puede esperar cualquier pregunta menos esa cuando lleva su cuadro envuelto en plástico transparente, además mis pinturas habitualmente no juegan al escondite con el ojo, al menos de una forma tan evidente.

Enseguida le respondí que acababa de darme una idea, que si no me seleccionaban el cuadro, el próximo año lo presentaba por la otra cara, lo siguiente obviamente fue preguntar sobre cuando se recogían los trabajos no seleccionados, me tildaron de tener poca fe…


"La parte de atrás"
150 cm. O

Pasadas unas semanas recibí esta carta que reproduzco aquí como curiosidad literaria del género epistolar:

Sin comentarios.

Y finalmente la última noticia de obra seleccionada llegó de parte del CERTAMEN EUROPEO DE PINTURA ANTONIO LÓPEZ, en el que, como ya he relatado, una vez más la M 30 se cruzó en mi camino.

"Esterlizias convexas"
Acrílico sobre tabla convexa
61 x 175 x 15 cm.

Catorce

LLEVAR PINTURA A PINTO.

Pinto para mí era solamente una palabra dentro de una frase hecha, hasta el día en que decidí presentar un cuadro al CERTAMEN EUROPEO DE PINTURA ANTONIO LÓPEZ 2006 organizado por el ayuntamiento de esta ciudad. Me preparé para el viaje, busqué en el “google maps” un itinerario para conducir con una cierta tranquilidad, la pena es que el itinerario falló enseguida, aproximadamente en la cuarta instrucción, justo allí donde decía “incorporarte a la rampa de la M-30 con destino a…” aquí comenzó la aventura de buscar el camino a la popularmente llamada carretera de Andalucía.

Desde ese momento recuerdo encontrarme en lugares muy extraños, todos llenos de enormes agujeros, zanjas, obras, barro, excavadoras, en fin, una serie de ingredientes que juntos producían un cierto desamparo que no pasaba a mayores gracias a que el motor de mi querido Peugeot seguía funcionando. La escena se aderezaba con la presencia de una buena cantidad de operarios extranjeros que, sin abrir la boca, negaban con la cabeza ante mis preguntas. Finalmente uno de origen sudamericano vino en mi ayuda con la siguientes palabras, dijo literalmente: “Yo lo único que sé es que al final del todo a la derecha está la M 40. Con esta sentencia que a la vez reconforta y escalofría continué mi camino.

En la recepción del concurso me preguntaron que de qué empresa de transporte venía, tal era la cara que debía llevar. Después de cumplir la importante misión regresé a mi barrio.

Mientras aparcaba el coche, iba pensando que por fin había terminado con una de estas tareas extras e insospechadas que suelen acompañar al hecho de pintar. Llegué a casa cuatro horas después de mi partida, empleé el triple de tiempo de lo que prometía Google.

En estas sonó el teléfono, cuando dijeron que llamaban de Pinto, vi pasar delante de mi todos los acontecimientos de la mañana en unos segundos, como dicen que les sucede a los que van a morir.

Menos mal, tan sólo habían confundido el número de inscripción.

De momento no tengo que volver.


jueves, diciembre 07, 2006

Trece

Pasó la feria Estampa 2006 dejando tras de sí una estela entre diminutiva y diminuta.

Me ha bastado encender de nuevo el fuego en mi taller para sentirme maravillosamente. Creo que hay pocas cosas que puedan reconfortar a un ser humano en invierno como el fuego en el hogar, algo que a través de la historia de la humanidad no ha cambiado mucho.

Aún así seguiré tomando "ANTIOXID-ARTES " naturales, es decir, miraré al cielo, a la vegetación y a las personas y continuaré mi camino que previamente tendré que trazar a lápiz y pintar.

Hablando de fuego y de calor, las palabras que salen del corazón, guardan entre sus pliegues esa calidez que es capaz de atravesar el espacio y el tiempo, pasar de un teléfono móvil a otro y mantenerse intacta, calidez que recojo con mi mirada y puedo guardar alegremente en mi bolsillo.

"Hola Carmen: Ayer en IKEA compramos una planta que tiene unas flores maravillosas. Son las gardenias que también tienen una fragancia deliciosa. Ahora delante de mí tengo el cuadro de la magnolia y no sabes la alegría que nos da cada vez que la miramos. Besos. Roya."




Magnolia II
Acrílico sobre tabla
80 x 80 cm.
año 2006

Un día encontré este mensaje en mi teléfono. Estas pequeñas cosas me reconcilian con algunas historias. Puedo seguir mi camino.

Por cierto, Alicia, prometo dar algún día instrucciones para pintar nubes.


"Cartas desde el cielo II"
Giclée
29 x 26 cm.